Muchos dueños de tienditas piensan que Semana Santa es una temporada floja. Pero ¿y si te digo que esa percepción se puede cambiar? ¡Exacto! Semana Santa no tiene que ser una cruz cargada, puede ser tu escenario para vender más. Vamos a verlo paso a paso.
1. Cambia el chip: ¡No es temporada baja, es temporada DIFERENTE!
Semana Santa no es como Navidad, claro. Pero eso no significa que la gente no compre. Sólo cambian las prioridades: menos jamón y salchichas, pero más atún y ensaladas. Si entiendes qué quiere la gente en esta época, te conviertes en el héroe del barrio.
2. Productos estrella de Semana Santa
Hazle espacio en tu tiendita a estos campeones de la temporada:
• Atún en lata (el más pedido en cuaresma).
• Sardinas.
• Galletas saladas.
• Agua embotellada y bebidas naturales.
• Frutas y verduras frescas (aunque sea un racimo de plátanos para el postre).
• Pan (sobre todo para capirotada, si estás en zona donde se hace).
• Dulces típicos o snacks para los paseos en familia.
• Bolsas de hielo, porque se viene el calor… y nadie quiere su cheve tibia.
3. Piensa como cliente en vacaciones
Muchos salen a pasear o se quedan en casa con la familia. Tú puedes convertir tu tienda en la base de operaciones vacacional:
• Ofrece combos familiares: “Combo Cuaresma: 2 atunes, 1 mayonesa, 1 paquete de tostadas”.
• Ten productos listos para llevar: sándwiches, jugos, botanas.
• Si vendes hielo, que no se te acabe.
4. Decora tu tienda (no como procesión, pero que se note la vibra)
Pon un cartel que diga algo como:
“¡Esta Semana Santa no te vas al cielo, pero sí al sabor!”
O
“Especiales cuaresmales: más baratos que una promesa”
Hazlo divertido. Atraes miradas y risas, y de paso… ventas.
5. Apóyate en redes (de preferencia en el grupo del barrio)
Sube una foto de tus promos con un mensajito chistoso. Ejemplo:
“Ya llegó la capirotada en oferta. ¡Corre que se va como Judas!”
Hazlo corto, gracioso, y sobre todo, que se note que eres de los buenos.
En resumen:
Semana Santa no es un tiempo muerto. Es un tiempo para pensar diferente, vender lo que sí se mueve y hablarle a tu gente con humor, cercanía y sabor. Como buen comediante: observa, adapta y conecta.
Tu tienda puede ser el escenario principal del barrio esta temporada. Sólo necesitas el libreto correcto y mucha actitud.